Vino & Compañía. Vinoteca

Tienda de vinos y cursos de cata. Plaza de Olavide. Madrid.
Vino & Compañía

Descripción

Título
Nuevo clásico en Chamberí

Proyecto
Vino & Compañía

Cliente
Vino & Compañía

Ubicación
Plaza de Olavide, Madrid

Dimensiones
80 m²

Fecha
2010

Disciplinas
Diseño de concepto
Interiorismo
Branding
Ilustración
Implantación

Colaboración
David de Ramón: ilustrador
Paloma Rincón:fotógrafa
Alba López: diseñadora de interiores

Briefing

No buscaba abrir una tienda de vinos al uso, lo que Andrés González Sellares quería era un nuevo enfoque de negocio en el cual poder volcar su gran pasión y conocimiento hacia el mundo de los vinos y además ofrecer un producto que se ajustase a los diferentes bolsillos de los compradores. Era imprescindible que el local tuviera un espacio dedicado a impartir cursos de catas, presentaciones de vinos, cata de nuevos productos, etc. Se encuentra ubicado en la Plaza de Olavide, está distribuido en dos plantas, la superior para tienda y la inferior destinada a la realización de eventos.

El objetivo consistía en crear un espacio que animase al público a entrar sin reparos, y una vez en su interior percibiesen un ambiente cálido, informal y de confianza que convirtiese a la tienda en un destino de compra habitual e información sobre el mundo del vino, y todo ello con un bajo presupuesto.

Mayor desafío

Uno de los desafíos de este proyecto radicaba en que en el mismo local ya existía, anteriormente, una tienda de vinos, concretamente una franquicia. Esta coincidencia añadía cierta complejidad ya que teníamos que crear un negocio que, aunque también se dedicaba al mismo sector, nada tenía que ver con su predecesor. El cambio de imagen debía comunicar una nueva visión del negocio y transmitir que el dueño y la filosofía ahora eran otros, y para ello contábamos con un bajo presupuesto. El local debía recoger ese sabor del “Madrid de siempre”, pero al mismo tiempo emplear elementos contemporáneos que trasmitiesen un nuevo concepto de negocio. Una fachada antigua recuperada con tipografía moderna e informal, ilustraciones en el escaparate, una mesa alargada, que sustituye a la típica caja, y que en torno a la cual se facilitase una relación de cercanía entre el vendedor y comprador, muebles de madera diseñados ad-hoc con estanterías metálicas, una iluminación cálida que recuerda a la candela de una bodega… todos estos detalles, contribuían a crear la identidad que Andrés buscaba y que, fueron claves para que este proyecto alcanzase durante sus primeros meses un crecimiento económico positivo.

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